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Que viva el 08 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora!
Se conmemora un nuevo 08 de marzo, día conmemorativo y de lucha obrera, que se da en el contexto en que el imperialismo muestra su descomposición con una política guerrerista en Irán, el genocidio contra Palestina con el enclave de Israel, que ha masacrado y cometido todo tipo de vejaciones contra los pueblos, la clase obrera y la mujer trabajadora de medio oriente.
La política agresiva la extiende hacia Latinoamérica contra Venezuela y Cuba. Busca recrear un nuevo orden mundial estableciendo una relación capital trabajo nueva, en un escenario donde distintos gobiernos latinoamericanos como el del ultraderechista Kast se apronta a tomar el gobierno.
El gobierno de Boric , del PC y el Frente Amplio, llegaron con toda una línea identitaria y postmoderna, autoproclamándose “gobierno feminista”. Su política fue la de estatizar los diversos colectivos y agrupaciones del movimiento feminista, toda una línea reaccionaria que desvirtúo la histórica lucha de la clase obrera del 08 de marzo, para transformarlo en eventos “culturales” inofensivos para la burguesía, e indiferentes con la opresión de la mujer. Al mismo tiempo hizo avanzar las políticas de flexibilización y precarización laboral que golpean con fuerza a nuestra clase, en particular a la mujer trabajadora.
A punto de dejar el gobierno, Boric y su conglomerado, buscan reciclarse como oposición ora “contra la derecha” ora “contra el fascismo”, en ese camino buscarán lavar su cara, y posar de izquierdistas.
Lamentablemente sectores del centrismo trotskistas se adaptan a la idea de formar frentes contra la derecha en los lugares donde intervienen.
Los revolucionarios debemos enterrar toda idea de frentes con sectores que fueron parte de los ataques y represión contra la clase obrera y los luchadores mientras fueron gobierno, debemos desenmascararlos.
La clase obrera ayer como hoy deben levantar la consigna de ¡Paso a la mujer trabajadora!.
La clase obrera femenina y masculina lucha codo a codo contra sus explotadores. Recuperemos este día como parte de la tradición de lucha de la clase obrera, como en la Revolución Rusa. La lucha de la mujer trabajadora se inscribe asimismo en la construcción del partido mundial de la revolución socialista, la Cuarta Internacional reconstruida.
¡Paso a la mujer trabajadora!
¡Que viva el 08 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora!
¡Abajo la agresión imperialista en medio oriente y América Latina!
¡Por la IV Internacional!
¡Abajo la agresión imperialista a Irán! Derrotemos al imperialismo
¡Abajo la agresión imperialista a Irán! Derrotemos al imperialismo
Por una federación socialista de Medio Oriente y el Magreb
El sábado 28/2 por la mañana, EE. UU. en alianza con Israel desplegaron un ataque militar a Irán, en el que lograron asesinar al Ayatola Khamenei y a gran parte de los máximos funcionarios del régimen teocrático iraní. Este ataque se dio en medio de negociaciones con Irán para buscar una mayor sumisión a las políticas imperialistas para la región. Esta incursión militar se inscribe dentro de una política guerrerista del imperialismo, que busca recuperarse ante su crisis de hegemonía y el ascenso de China. Podríamos nombrar la agresión militar a Venezuela y la detención de Maduro, el inminente ataque a Cuba, la continuidad del genocidio en Gaza para demostrar que estamos ante una política militar imperialista que intenta recrear un nuevo equilibrio mundial ante la ruptura del equilibrio inestable de posguerra.
EE. UU. está instando a la población iraní a que tome el control del gobierno, después de que las revueltas recientes fueron derrotadas a sangre y fuego por el gobierno iraní, buscando que esos levantamientos que se produjeron por una crisis social y económica encuentren un aliado en el imperialismo para que no avancen a procesos más agudos de lucha de clases. El gobierno iraní ha formado una Junta provisional, ante el asesinato de Khamenei, en una extrema debilidad y sólo reaccionando a la agresión con ataques parciales a Israel y bases militares de EE. UU. en la región. Nosotros no damos ningún apoyo al gobierno iraní, pero enfrentamos la agresión imperialista, ya que nada bueno puede venir de la mano de EE. UU. y su aliado Israel. Como dice la máxima de Lenin: el imperialismo es reacción en toda línea.
En el trasfondo de este ataque del imperialismo no sólo está la intención de reconfigurar la relación de fuerzas en la región, sino también de seguir con el asedio a China, que es uno de los máximos compradores de petróleo a Irán. Pero en esta política se puede apreciar la debilidad del imperialismo, que debe apelar a su poderío militar ante el nivel de crisis y decadencia en el que se encuentra.
En medio de la ruptura del equilibrio inestable, estamos asistiendo a una decadencia de la fase imperialista, con la descomposición de sus instituciones y sus formas de dominación. Es una tarea central del proletariado mundial, organizarnos para derrotar al imperialismo con los métodos y el programa de nuestra clase. El proletariado estadounidense y europeo, en particular, están llamados a cumplir un rol principal. Incipientes acciones de masas, como las huelgas generales en Italia y las huelgas y bloqueos portuarios del Mediterráneo contra la agresión sionista y su maquinaria de guerra contra el pueblo palestino, marcan el camino. Debemos frenar las masacres a la que está sometiendo a los pueblos en todo el planeta, buscar revertir los procesos de asimilación en los ex Estados obreros y avanzar en desarrollar procesos revolucionarios en todos los países. Como decimos los revolucionarios, el motor de la historia es la lucha de clases y las leyes de la historia siguen siendo más fuertes que las leyes de los aparatos contrarrevolucionarios.
¡Abajo la agresión imperialista a Irán!
Fuera Yanquis de Medio Oriente y América Latina
Destrucción del enclave de Israel
Por una federación de repúblicas socialistas de Medio Oriente y el Magreb
Povos do Tapajós impõem derrota ao governo Lula e freiam avanço imperialista na Amazônia
Em uma conjuntura de avanço brutal do imperialismo sobre as periferias do capitalismo e seus vastos recursos naturais, 14 povos indígenas da região do Tapajós, na Amazônia brasileira, impuseram uma derrota contundente ao governo federal e ao imperialismo. O Decreto nº 12.600/2025, do governo Lula, previa a entrega de milhares de quilômetros de trechos navegáveis dos rios Tapajós, Madeira e Tocantins à iniciativa privada. Essa medida daria início a um processo de dragagem do leito desses três rios — entre os maiores do Brasil e do mundo — para possibilitar a passagem, durante o ano todo, de navios de carga carregados de grãos vindos do Centro-Oeste para exportação. A revogação do decreto foi consequência de um processo de luta organizado, coletivo e independente, que envolveu as 14 comunidades e surge como um sopro de vitalidade para a luta de classes e para nossos métodos históricos de ação, cada vez mais relegados a segundo plano pelas direções políticas e sindicais.
Foram 33 dias de mobilizações e ocupações, com foco na tomada do terminal portuário e do escritório da Cargill, multinacional estadunidense sediada em Santarém, provavelmente a principal empresa do ramo no mundo. Nem a promessa de negociação feita pelos ministros Boulos e Guajajara (PSOL) e nem a suspensão temporária do decreto proposta pelo governo federal no início do mês, fizeram com que os indígenas recuassem. O objetivo era a derrubada do decreto e a não entrega dos rios aos interesses de qualquer burguesia, especialmente a imperialista. Esse objetivo foi alcançado. Não foram notas de repúdio, abaixo-assinados ou ações na justiça burguesa que assustaram o governo petista; foram o enfrentamento direto, as ocupações e mobilizações — que vinham desde a realização da COP em Belém — que impuseram o recuo ao governo, pois atingiram e paralisaram o centro da circulação de capital da indústria do agronegócio.
Aí reside a importância dessa vitória: além da conquista concreta (a revogação do decreto), há a recuperação e a legitimação dos métodos de luta com independência de classe, sem ilusões eleitorais ou judiciárias, como resposta às investidas das burguesias nacionais e do imperialismo. É uma lição que deve ser proclamada aos quatro cantos junto às bases de nossas estruturas sindicais, tornando-se um pesadelo para os burocratas encastelados em seus aparatos sindicais e parlamentares.
- Viva a luta independente dos povos do Tapajós!
- Fora imperialismo da Amazônia e de toda a América Latina!
- Pela recuperação dos métodos históricos de luta dos trabalhadores!
A 13 años del asesinato de Juan Pablo Jiménez
¡Abajo la impunidad patronal!
Organicémonos para la lucha anti imperialista.
Conmemoramos una año más de la muerte de Juan Pablo Jiménez, asesinato que ha quedado impune para la patronal subcontratista Azeta, y de la mandante Chilectra (Enel).
J.P. Jiménez con sus compañeros de sindicato se encontraba dando una lucha contra el subcontrato que es una forma que tienen las patronales de fragmentar a la clase obrera y atacar sus condiciones laborales.
El escenario actual se enmarca en una mayor injerencia del imperialismo norteamericano en Latinoamérica y el mundo, en busca de imponer un nuevo orden mundial con una nueva relación entre el capital y el trabajo, con intervenciones militares, extorsión, guerra arancelaria, asedio como en Cuba. O con reformas laborales como la que se busca imponer en Argentina por el gobierno de Milei, con la ayuda del peronismo y la burocracia sindical, reforma que es resistida por la base de las organizaciones obreras y que se resolverá en el terreno de la lucha de clases, sólo confiando en nuestras propias fuerzas, con nuestro métodos y con una dirección independiente de los patrones y su Estado
El imperialismo yanqui ha tenido que vérsela con las organizaciones obreras y de la juventud, ante la profundización de la política antiimigrante de Trump que ha tenido respuesta de la de la clase obrera norteamericana, con acciones en todo el país con centro en Minnesota y paros parciales de algunos sindicatos.
En Chile se apresta asumir el gobierno del ultrareaccionario Kast que buscará alinearse, como lo hizo el gobierno saliente de Boric, con el imperialismo. Para ello ya se anuncia la llegada al país del rancio secretario de estado norteamericano Marco Rubio para la asunción del nuevo gobierno. Seguramente, tanto el gobierno saliente como el que entra buscaran dar la imagen de una ceremonia “republicana” y de “unidad nacional a pesar de las diferencias ideológicas”. El contingente policial será nutrido.
Debemos derrotar los planes del gobierno y el imperialismo contra nuestra clase. Con la organización y métodos de la clase obrera, debemos impulsar la creación de sindicatos, la recuperación de aquellos en manos de dirigentes amarillos y propatronales, impulsar la militancia en ellos, debemos confiar en nuestras propias fuerzas y superar la legalidad burguesa que constituye una atadura de los sindicatos al estado burgués.
¡Levantemos bien alto la bandera la lucha contra la impunidad del asesinato de Juan Pablo y de todos nuestros caídos!
¡Abajo el subcontrato!
Por la unidad de las filas obreras de todo el continente
¡Impulsemos un congreso obrero de delegados con mandato para discutir un plan de lucha!
¡Fuera el imperialismo de toda América Latina!
¡Por un gobierno obrero!
¡Por una Federación de Repúblicas Socialistas de América!
¡Viva la lucha de los trabajadores de Minnesota contra el ICE!
“Se dice en el arte militar que quien envuelve al enemigo y le corta queda a menudo cortado él mismo. En la economía se produce un fenómeno análogo: tanto más someten los Estados Unidos bajo su dependencia al mundo entero, tanto más caen ellos mismos bajo la dependencia del mundo entero, con todas sus contradicciones y conmociones en perspectiva.”
León Trotsky, Europa y América, 1926
La ofensiva imperialista choca con la resistencia doméstica
La ofensiva del Estado yanqui contra los inmigrantes iniciada el año pasado por la administración Trump, una profundización de la política de las administraciones demócratas de Biden y anteriormente Obama, en 2026 ha alcanzado cotas brutales con los asesinatos en plena calle de Nicole Good y Alex Pretti en Minneapolis. Hay que sumar la escalada de asesinatos de inmigrantes detenidos en los últimos meses. La muerte de Good a manos del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) el 7 de enero sirvió como catalizador de una movilización en el Estado de Minnesota, en el medio oeste, que llevó a casi 100.000 personas a las calles de Minneapolis el viernes 23/1, bajo un llamado a la paralización de las actividades (“No work, no school, no shopping”). El posterior asesinato de Pretti, el 24/1, encendió la indignación de amplios sectores de trabajadores, jóvenes e incluso de la cultura y el deporte. Ayer, viernes 30/1, el llamado a la paralización se extendió nacionalmente, con paros parciales de algunos sindicatos y sectores estudiantiles en ciudades de todo el país, de norte a sur, de este a oeste. La situación ha escalado a tal punto que las instituciones imperialistas y sus partidos han activado las alarmas y todos los mecanismos para intentar absorber el descontento y desactivar la movilización. Sin embargo, el conflicto se inscribe en una tendencia a la guerra generalizada que está descomponiendo las bases de sustentación interna del imperialismo yanqui en su propia casa. Los actuales enfrentamientos preparan los futuros choques del proletariado contra su propio Estado y son el escenario de una lucha de programas y estrategias en la pelea para que la clase obrera dé una salida revolucionaria a la crisis del sistema.
Trump y la crisis del statu quo de posguerra
El último en entonar el réquiem para el llamado “orden mundial” de posguerra fue el primer ministro canadiense Mark Carney en la cumbre imperialista de Davos. Pero ya Donald Trump lo había anunciado en su primera presidencia al levantar el programa MAGA (Make América Great Again). A fines del año pasado, fue el propio Estado norteamericano el que lanzó su política de ofensiva imperialista total, atacando las bases políticas y morales de la Unión Europea, entronizando su apoyo incondicional a Israel y decretando la Doctrina Monroe 2.0, inaugurada con su actual intervención sobre Venezuela.
Esta crisis, que puede verificarse en la debacle de las instituciones internacionales (ONU, OMC, FMI/BM, EU, OTAN) y de las relaciones entre los estados es sólo un aspecto de una totalidad, que los marxistas analizamos a partir del concepto de equilibrio inestable y sus combinaciones, entre los equilibrios económicos, interestatales y de lucha de clases. La ruptura de ese equilibrio está siendo encarada por Trump y el imperialismo norteamericano con esta línea ofensiva, en un momento histórico preciso, caracterizado por la descomposición imperialista y por la necesidad de completar la asimilación de los ex Estados obreros, centralmente Rusia y China. Pero esta ofensiva implica toda una serie de contradicciones internas ante la ruptura de este equilibrio.
La democracia imperialista madura en razzias y centros de detención
El estallido de todas las cínicas “reglas del orden internacional” establecidas por el propio imperialismo para intentar mantener cierto equilibrio para derrotar a la clase obrera mundial y al bloque de los Estado obreros luego de la segunda guerra mundial, ahora reemplazadas por la imposición de la relación de fuerzas pura y dura a partir de antagonismos económicos, aranceles y eventualmente (y cada vez más asiduamente) por las armas, genera un erosión de las propias instituciones de la democracia imperialista puertas adentro. Esta erosión, que no es nueva, ha llevado a estas instituciones más allá de su punto de maduración, es decir, a la descomposición, detonando los mecanismos de dominación de las masas desarrollados históricamente por el imperialismo norteamericano, mecanismos que no por nada sirvieron de ejemplo al resto de los Estados imperialistas y también, de forma muy limitada, a las semicolonias, con su farsa de división de poderes, garantías constitucionales y “voluntad popular” expresada en las urnas. No se trata de una orientación particularmente reaccionaria de la actual administración, sino de elementos estructurales anclados en la descomposición del capitalismo como sistema, que arroja a una porción cada vez más masiva de la humanidad a la miseria, la desocupación, la migración obligada, la guerra y el genocidio (Palestina).
La ofensiva imperialista actual tiene en su núcleo el establecimiento de una nueva relación entre el capital y el trabajo; se comienza a resquebrajar así, junto a la envoltura democrática de la dictadura del capital, el equilibrio social. El enfrentamiento entre las clases fundamentales queda planteado. Las actuales movilizaciones y los paros parciales en el conjunto de EEUU contra las razzias y los centros de detención del ICE, y más en general contra la brutal política represiva interna del Estado norteamericano, deben entenderse como una preparación en esta lucha. Lucha que para el proletariado no puede tener otro objetivo que el poder del Estado para dar una salida revolucionaria al equilibrio inestable en crisis.
El culto a la democracia: un valioso tiempo perdido
La actual lucha contra el ICE y sus métodos de terrorismo de Estado es un enorme ejemplo para los trabajadores de todo el mundo. Aún sin ser plenamente conscientes, los trabajadores de Minneapolis, Saint Paul y del conjunto de EEUU están dando una pelea antiimperialista, poniendo un obstáculo mayúsculo a los intentos de Trump de avanzar hacia el control de América Latina, Medio Oriente, Groenlandia y, hasta el final, de todo el planeta. Los métodos de lucha callejera y la organización de la autodefensa, así como la perspectiva de huelga general, son elementos destacados para desarrollar un programa de enfrentamiento al Estado imperialista.
La potencia de la lucha ha llevado a las mediaciones burguesas a actuar. Es el caso del Partido Demócrata, que pretende absorber las movilizaciones llevándolas al parlamento, a partir de una negociación por los fondos destinados al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y a las elecciones de medio término de noviembre de este año. Como su pata izquierda, aparecen los sectores “combativos” del sindicalismo, como la dirección del UAW (automotrices) que llama a organizar la huelga general… para 2028! O el DSA (Socialistas Democráticos de América), que cuestiona al establishment demócrata pero no sólo no rompe con ese partido imperialista sino que no ofrece más que un programa de tibias reformas para intentar recomponer la podrida democracia burguesa yanqui.
Un programa y una dirección revolucionarios
La pelea contra el ICE ha destacado a una nueva generación de luchadores que ensayan tácticas de lucha “anticapitalistas”, poniendo en el centro de sus acciones a las empresas que bancan al ICE y la política anti-inmigrantes de Trump, como la hotelera Hilton que aloja a los efectivos de la “migra”, los restaurantes y tiendas que los alimentan, a las aerolíneas encargadas de las deportaciones y a los propios aeropuertos. También practican el boicot a las empresas que delatan a los inmigrantes y prestan sus instalaciones para las redadas. Estas interesantes iniciativas, sin embargo, serían elevadas a la enésima potencia bajo la dirección de los sindicatos de esas ramas económicas. Por no hablar de los sindicatos industriales capaces de golpear en el acero, el aluminio, el petróleo y las automotrices, ramas que Trump usa como armas de destrucción masiva contra los trabajadores del resto del mundo con su guerra arancelaria y sus intervenciones militares (Venezuela). Los elementos de autodefensa también podrían verse fortalecidos a partir de su estructuración por las organizaciones obreras. Es fundamental la inserción de los sindicatos en los lugares de trabajo a través de delegados y comités elegidos y mandatados por la base. Para ello, por supuesto, se hace necesario recuperar los sindicatos y las centrales sindicales de manos de la inmunda burocracia sindical imperialista, que ha visto detener, deportar e incluso asesinar a sus propios afiliados por el ICE sin mover un dedo.
En América Latina, percibida como patio trasero por Trump, la mejor forma de apoyar a los trabajadores norteamericanos en lucha es enfrentando a nuestros propios gobiernos y burguesías, que intentan hacer pasar el ataque de las reformas pro imperialistas como la reforma laboral y el resto de reformas de Milei, los ajustes de Lula y la represión de Boric que promete ser fortalecida por Kast. Lo mismo en el resto de los países de nuestra región.
No será posible enfrentar la dirección imperialista de los sindicatos con las manos vacías, es clave construir un partido revolucionario de la clase obrera, capaz de dirigir al proletariado en su ruptura con las instituciones y los partidos de la democracia imperialista y que se constituya como sección norteamericana del partido mundial de la revolución, la IV Internacional.
¡Destrucción del ICE y de todo el aparato represivo!
¡Fuera el imperialismo de Venezuela, el Caribe y de toda América Latina!
¡Fuera yanquis de Medio Oriente!
¡Por un gobierno obrero, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América!
Incendios: Solo la clase obrera puede enfrentar la catástrofe
Ninguna confianza en Estado Burgués
Por un plan de reconstrucción organizado por los sindicatos
El domingo 18 en la madrugada nuevamente se han iniciado y propagado incendios por la Región del Ñuble y Bio Bio.
Una vez más se ven afectados miles de familias obreras, que han perdido todo, viviendas y enseres, incluyendo la vida 20 de personas según fuentes oficiales.
Esta tragedia obrera se repite año a año, como las ocurridas en quinta región, donde la respuesta del gobierno, es decretar estados de excepción, toques de queda y militares en la calle. La misma línea reaccionaria para la pandemia, y para los incendios. Vemos, el cinismo de los políticos patronales posando de “solidarios” cuando ha sido su negligencia ahora y antes, como lo pudimos ver con los incendios de la Quinta Región donde la población quedó botada.
Demás está decir que las forestales que despejan terreno para nuevas plantaciones o las mineras con proyectos estancados en la zona ya están diseñando el reordenamiento de sus negocios.
La anarquía propia de la producción capitalista, lleva a que no estén disponibles los recursos ni la infraestructura capaz de combatir los incendios de forma eficaz, teniendo las familias obreras que arriesgar y perder sus vidas para contener la destrucción.
El estado busca impedir mediante la represión expresiones independientes de organización y solidaridad obrera. Buscan controlar toda ayuda “a través de los canales” institucionales, mientras preparan el camino de la especulación de inmobiliarias, constructoras, de materiales, etc que trae consigo “la reconstrucción”.
Diversas organizaciones sindicales de todo el país en particular de la zona, junto a otras organizaciones sociales, se han puesto en marcha para asistir con solidaridad y con brigadas de apoyo para dar respuesta a la tragedia.
Es necesario que los sindicatos tomen un rol activo ante la emergencia, exigiendo y tomando los recursos necesario para contener la catástrofe, como luchar por un plan de reconstrucción inmediato que parta de poner en marcha la producción de materiales (en metalúrgicas, acereras, la industria forestal, etc), imponiendo el control obrero en la rama de la construcción tomar los recursos y desarrollar un plan de reconstrucción.
Caso Gatica, un ejemplo de impunidad y descomposición
Luego de más 5 años que Gustavo Gatica fuera dejado ciego por un disparo del “carnicero” de carabineros Claudio Crespo, la justicia burguesa lo absolvió de toda culpa alegando legítima defensa, al tiempo que establecía su autoría en tal mutilación.
Gustavo Gatica hoy es diputado por cupo de las filas del oficialismo y, antes que llamar a luchar contra la impunidad, mantiene ilusiones en que su nuevo cargo en la institucionalidad burguesa podría hacer una diferencia.
La verdad descarnada es que la aparato estatal descompuesto actuó de conjunto para brindar impunidad, siendo un caso testigo de las decenas de asesinados y centenares de mutilados y torturados de la semiinsurrección de octubre del 19.
Hoy en las vísperas de la asunción de un gobierno ultrarreaccionario, con total liviandad, jueces fallan absolviendo a represores y sentando las bases de lo que se viene en el próximo periodo. Un espaldarazo a la institucionalidad represiva ya que nuevos eventos de la lucha de clases, llenarán las cárceles de más presos políticos, y las llamadas “violaciones a los derechos humanos” estarán a la orden del día.
No se trata de un cambio de color político de gobierno. Es el propio gobierno de Boric, del FA y del PC, el que allanó el camino a una institucionalidad represiva, como parte de intentar saldar la crisis de dominación imperialista en los semiestados ante el grado avanzado de la descomposición del capitalismo de conjunto.
Aquí fue la ley Naim Retamal, impulsada por el actual gobierno, la que actuó como cuña para fraguar este resultado. Pero lo mismo podríamos decir con la ley de infraestructura crítica, la ley de uso de la fuerza para la intervención militar, la militarización de zonas del país, la utilización de ley de seguridad del estado para el encarcelamiento de líderes sociales, la ley “antitoma” para desalojar violentamente a pobladores de sus viviendas en defensa de la propiedad de los ricos, como está aconteciendo en la toma de San Antonio, etc.
Hoy, ante la estrepitosa derrota electoral, la coalición gobernante se desgrana y se pasa factura de su propia desidia, intentando reubicarse para el próximo periodo. Han perdido su potencial mediador y por ello, alas del PC o el FA, se rasgan vestiduras para desmarcarse de su gobierno y de las consecuencias de sus propias políticas. Desbordantes dosis de cinismo burgués.
Todos juntos, oficialismo y oposición, siguen empeñados en conjurar al “estallido” que supieron concebir. El caso Gatica los haya unidos en la represión y la impunidad, mientras se deshacen en explicaciones sobre si aquella irrupción de masas tenía dosis legitimidad o era condenable. Temerosos ante potenciales nuevas gestas de masas, dado que las herramientas de contención de la democracia para ricos se encuentran agotadas luego de sendos fracasos de ensayos constituyentes.
Los pasos del nuevo gobierno pasan por disciplinar a la clase obrera, imponiendo flexibilidad, represión a sus luchas y ataque a sus procesos de organización.
No necesitamos un estallido 2.0. Necesitamos organizar a la vanguardia obrera en un partido revolucionario que se dirija a disputar la dirección de la clase obrera concentrada en la producción. Es allí donde se darán las próximas batallas para preparar las etapas de una insurrección consciente que de por tierra con el aparato burocrático-militar de la patronal y coloque en el poder a la clase obrera.
La descomposición del capitalismo imperialista, que está más expuesta con la ofensiva yanqui en Latinoamérica o medio oriente, vuelve a la organización y acción del proletariado internacional un elemento crucial que ya está en movimiento. Para ello la dirección revolucionaria internacional, el partido mundial de la revolución socialista, la reconstrucción de la cuarta internacional, es una necesidad ineludible.
La lucha contra la impunidad no puede tener otro corolario que la lucha por la disolución de carabineros y las fuerzas represivas, arrancando de sus cárceles a todos nuestros presos.
No a la impunidad, Castigo a los represores de ayer y de hoy
Libertad y desprocesamiento de los presos por luchar
Disolución de Carabineros
Organicemos las filas obreras
¡Derrotemos la agresión imperialista en Venezuela, con la clase obrera organizada!
¡Derrotemos la agresión imperialista en Venezuela, con la clase obrera organizada!
¡Fuera yanquis del Caribe y América Latina!
En la madrugada del 3 de enero, el imperialismo norteamericano bombardeó regiones de Venezuela y capturó a Maduro y su esposa, en su escalada por disciplinar a la región con su “nueva doctrina Donroe”, como la hace llamar.
Es evidente que no van a ser los gobiernos supuestamente progres de los Lula, Sheinbaum o Petro los que saldrán a defender al pueblo venezolano, ya que están unidos por múltiples lazos al imperialismo norteamericano. Tampoco habrá una respuesta de las burocracias restauracionistas de China y Rusia, ya que pretenden asimilarse al sistema capitalista negociando con el descompuesto imperialismo norteamericano.
La escalada guerrerista que abrió Trump al bombardear Venezuela indefectiblemente acelera los tiempos de la lucha de clase y son procesos históricos que obligan a nuestra clase a saltar etapas, o comprimirlas, es decir, se deben tomar tareas transicionales en la lucha por el poder para no sufrir una derrota catastrófica. Es tarea del proletariado venezolano poner bajo control obrero la rama petrolera, quebrar al ejército, recuperar las armas y organizar la lucha por un gobierno obrero, creando destacamentos de vanguardia para construir un partido revolucionario como sección de la IV Internacional reconstruida. Debemos, como revolucionarios, apoyar a los grupos trotskistas de Venezuela que peleen por esta perspectiva y levantar bien en alto para la región la ocupación de toda empresa yanqui, como Chevron y otras, en una lucha antimperialista contra todos los gobiernos de turno, así sean aliados proimperialistas, como los Milei, o supuestos opositores, como Lula.
Son los trabajadores venezolanos los que deben saldar cuentas con el gobierno descompuesto de Maduro y las cúpulas militares. Hay que destruir a las fuerzas represivas como la policía y las fuerzas parapoliciales, que fueron las garantes del saqueo y explotación al pueblo. Hay que desarrollar los embriones de un proceso revolucionario para derrotar la ofensiva norteamericana y estar mejor preparados para los futuros objetivos del imperialismo, como puede ser Cuba.
Llamamos a los trabajadores de EEUU a enfrentar a Trump, romper con los partidos imperialistas y aliarse a los trabajadores de la región que pelean contra el imperialismo por una salida revolucionaria, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y el Caribe.
Proponemos una reunión urgente de las tendencias trotskista en la región para discutir una campaña internacional y acciones en común.
Ganó Kast, preparemos nuestras fuerzas
La segunda vuelta de elecciones presidencial le dio una amplio respaldo, ganando en todas las regiones del país, al candidato de extrema derecha Jose Kast por sobre la candidata del oficialismo Jeanette Jara (58% vs 42%).
Como toda elección burguesa, el resultado es una expresión distorsionada, de la oscilación política de las masas, en este caso respaldando al candidato pinochetista, cuya familia está directamente ligada a los crímenes y desapariciones durante la dictadura militar.
En su discurso inicial, Kast blandió los típicos slogans de los gobiernos autoritarios de “dios, patria y familia” alternando con el de “orden y progreso”. Vinculando, como ha venido haciendo desde la prensa burguesa hasta los partidos oficialistas, migración a delincuencia insuflando la política xenofóbica.
Ante una numerosa convocatoria de miles en una las comunas de la burguesía y alta pequeñaburguesía -mientras reprimían a manifestantes que repudiaban el triunfo en plaza dignidad- indicó su orientación al fortalecimiento de las fuerzas represivas, Carabineros, PDI y a las fuerzas armadas “que tanto han hecho por el país”, en abierta referencia a su identidad de origen.
“No más paros” fue el mensaje enviado a los trabajadores de la educación y al resto de la clase obrera, que enfrentará con su programa de ajuste fiscal. Señaló que en su gobierno no se tolerarán “barricadas” o ataques a las fuerzas del orden, en clara referencia a que en caso de irrupciones sociales como la semiinsurreción de Octubre del 19, su salida será una represión cruenta, impunidad para represores y persecución a los que luchan.
Pero sabe que esta tarea no le basta con una mayoría en las urnas, ya que el orden que promete al gran capital debe imponerse en la lucha de clases. Y para ello reeditará la política de los “grandes acuerdos” para lo que el actual oficialismo no sólo ya mostró su predisposición sino que fue el artífice de pavimentar el camino de leyes represivas, encarcelar y perseguir a luchadores, implementar la flexibilización laboral, hacer en salvataje a las AFPs, desalojar tomas, etc
Su programa de gobierno se encuentra en elaboración en los escritorios de los capitalistas y agentes del imperialismo.
Se alineará con el gobierno de Trump, seguramente restablecerá relaciones con el genocida Netanyahu, y se alineará con las políticas de la doctrina Monroe 2.0, integrándose técnica y operativamente al ejército yanqui, o apoyando las aventuras militares del imperialismo en la región.
Su régimen de “libertad”, prometió libertad ideológica, pero limpiando las universidades de “grupos ideológicos”; libertad de expresión, pero persiguiendo y encarcelando a la juventud que pinte paredes; libertad de manifestación, pero serán reprimidas “si no respetan a la autoridad”.
Pronto comenzarán a diseñar las “reformas” que apunten a una mayor flexibilidad laboral (adaptabilidad contractual), quitando o modificando la indemnización por despido, revisión de la jornada de 40 horas para incorporar más elementos de flexibilización, pretenderá aumentar la edad jubilatoria entre otras perlas que apuntarán a aumentar la explotación obrera.
El oficialismo actual ya se prepara para ser los voceros de eventuales luchas o “movimientos sociales” que surjan como una expresión de “lucha contra el fascismo”. Algunos agrupamientos de la izquierda centrista ya se disponen a recibir de brazos abiertos en un frente unido a estos elementos burgueses y pequeñoburgueses al servicio del capital.
Pese a la contundencia de los resultados, entre dos candidatos con las mismas propuestas, se profundiza la crisis social que corre por todo el cono sur producto genuino de la descomposición capitalista, y se acentúa con ello la separación de las masas del Estado que harán que procesos de la lucha de clases hagan tambalear el proyecto de estabilizar el régimen de la democracia burguesa. Aquí aplica aquello de que “cuanto más desarrollada está la democracia tanto más cerca se encuentra -en toda divergencia política profunda, peligrosa para la burguesía- del pogromo o de la guerra civil.”(Lenin).
Kast se inscribe en el tipo de gobierno bonapartistas, como el de Milei en Argentinta o Noboa en Ecuador, que fortalecen el aparato represivo, recostándose en el imperialismo, descargan sus ataques sobre el proletariado, para intentar modificar la relación capital trabajo.
El desafío de la hora es preparar las fuerzas de nuestra clase, recuperando los sindicatos, impulsando un gran Congreso de Delegados Obreros, organizando como fuerza auxiliar a la juventud en escuelas y universidades, para impulsar un programa de independencia de clase que enfrente a la burguesía, con los métodos obreros como los paros, huelgas, tomas, marchas, barricadas, golpeando directo en la producción.
La derrota de la coalición gobernante puede dar espacio para el surgimiento de alas populistas ligadas al PC que llevarán a la vía de la conciliación de clases. No puede haber cabida para que se generen nuevas mediaciones, debemos construir un partido revolucionario que agrupe a lo mejor del activismo y la vanguardia obrera y juvenil. Un partido como sección nacional de una dirección internacional de la revolución socialista, la cuarta internacional reconstruida.
Segunda vuelta, dos candidatos para atacar a la clase obrera
Por Marcos Álvarez
Este domingo 14 de diciembre se realizará el balotaje electoral, donde se determinará quien compondrá la junta de administradora de los intereses capitalistas.
Ambos candidatos tanto la oficialista Jara (PC- Frente Amplio y ex concertas) y el ultraderechista Kast (representante de partidos pinochetistas), se aprestan bajo distintos matices a administrar los intereses de la burguesía. Ambos candidatos coinciden en el reforzamiento del aparato represivo del estado burgués y la criminalización de la clase obrera. Ambos coinciden en continuar con esta línea de “orden burgués” y reivindican los desalojos y la represión a las tomas por vivienda, solo que se diferencian en los ritmos en que se llevara a cabo, y si se hará mediante el garrote y la zanahoria como lo hace el gobierno de Boric (con la maniobra ante las elecciones de expropiación parcial que solo significa división y engaño para la toma de San Antonio), o con la línea de respetar los fallos judiciales, lo que significa el garrote directamente como lo anuncia el ultraderechista Kast.
La línea del imperialismo para Latinoamérica es la de reforzar su dominación sobre su patio trasero, mediante una política más agresiva. Como lo vemos en Venezuela, o con los planes de reformas laborales como la que busca imponer Milei en Argentina, que toma la receta del gobierno “progresista del PC- Frente Amplio” para establecer flexibilidad de jornada y acuerdos individuales, o con la burocracia sindical.
Para la burguesía se trata de imponer una relación capital- trabajo para asegurar su pervivencia como clase parasitaria. En ese sentido se inscribe el debate sobre el fin de la “indemnización por años de servicio”, que amaga Kast para añadir aún más flexibilidad concediéndole uno de los anhelos más importantes que ha tenido la patronal. En todo caso, con Piñera las patronales buscaron que se hiciera una reforma a las indemnizaciones pero esto hizo mucho ruido en la clase obrera que lo tiene como una conquista mínima ante el despido arbitrario de los patrones, y que puede convertirse en un factor que incendie la pradera. No es descartable que la burguesía reavive este plan, tomando en cuenta la fragmentación y estatización de los sindicatos que se encuentran atados a la legalidad burguesa, y al accionar traidor de la burocracia, que durante el gobierno actual pactó una tregua con la burguesía para dejar pasar los ataques contra la clase obrera con despidos, flexibilidad, y ajustes.
En este escenario burgués de elecciones llamamos a votar nulo.
Por una salida obrera
Ante la crisis de la vivienda, los despidos, y ataques a las condiciones de la clase obrera y el pueblo, debemos imponer el control obrero por rama de la producción, la escala móvil de salario y de horas de trabajo. Debemos impulsar un congreso obrero con delegados con mandatos y revocables para discutir un plan de lucha ante estos ataques y forjar una salida obrera.
Debemos saldar la crisis de dirección revolucionaria, unificando a la vanguardia para preparar las próximas batallas. Se hace necesaria la construcción del partido de la revolución proletaria mundial, la Cuarta Internacional.
